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Várices, varículas y telangiectasias (arañitas vasculares): tratamiento con láser y escleroterapia

Las venas visibles en las piernas pueden corresponder a telangiectasias o «arañitas vasculares», venas reticulares o varículas y várices de mayor calibre. No todas tienen las mismas características ni requieren el mismo tratamiento.¹,²

Entre las opciones para tratar determinados vasos superficiales se encuentran el láser vascular transcutáneo, la escleroterapia líquida y la escleroterapia con espuma. La elección depende del tipo de vaso, su calibre, profundidad y localización, además de la valoración médica y, cuando está indicado, del estudio del sistema venoso mediante ecografía dúplex.¹,²

Introducción

Las venas visibles en las piernas son un motivo frecuente de consulta, tanto por razones estéticas como por las molestias que pueden generar. Sin embargo, no todas son iguales ni requieren el mismo tratamiento.

Según su tamaño y características, pueden observarse telangiectasias, conocidas habitualmente como «arañitas vasculares», que son pequeños vasos de menos de 1 mm de diámetro; venas reticulares o varículas, generalmente de entre 1 y menos de 3 mm; y várices, venas subcutáneas dilatadas de 3 mm o más. Las telangiectasias y venas reticulares corresponden a la categoría clínica C1 de la clasificación CEAP, mientras que las várices corresponden a C2.¹,⁶

Por este motivo, antes de indicar un tratamiento es importante realizar una valoración médica. No se trata solamente de observar las venas visibles en la superficie, sino también de valorar los síntomas, los antecedentes y si existen signos que puedan indicar una alteración del sistema venoso. En determinados pacientes puede ser necesario complementar la evaluación con una ecografía dúplex.¹

Las várices de mayor calibre pueden estar relacionadas con alteraciones del sistema venoso y requerir un abordaje diferente, que se define después de la valoración médica y, cuando corresponde, de la ecografía dúplex. El láser vascular transcutáneo utilizado para pequeños vasos superficiales no es el tratamiento indicado para este tipo de várices.¹

Actualmente existen diferentes alternativas para tratar las venas superficiales. Entre ellas se encuentran el láser vascular, la escleroterapia líquida y la escleroterapia con espuma. Cada técnica tiene características e indicaciones diferentes, por lo que la elección debe realizarse de forma individualizada.¹,²

¿Cómo se elige el tratamiento?

La elección depende principalmente del tipo de vaso, su calibre, profundidad y localización, además de las características clínicas de cada paciente. No existe una única técnica adecuada para todos los vasos.¹,²

La escleroterapia es una de las principales opciones para tratar telangiectasias y venas reticulares. Puede realizarse utilizando un esclerosante en forma líquida o en forma de espuma. La elección entre ambas modalidades depende de las características del vaso que se desea tratar.²

El láser transcutáneo constituye otra alternativa para determinados vasos superficiales. Su utilidad depende de factores como el diámetro, la profundidad y el color del vaso, así como del fototipo de piel y de las características del equipo utilizado.³,⁴

En algunos pacientes pueden utilizarse diferentes técnicas a lo largo del tratamiento, especialmente cuando existen vasos de distintos tamaños o características.¹

Láser vascular

¿Qué es y cómo actúa?

El láser vascular transcutáneo permite tratar determinados vasos visibles sin introducir una sustancia dentro de la vena. La energía luminosa es absorbida principalmente por la hemoglobina de la sangre y se transforma en calor, produciendo un daño térmico controlado sobre el vaso que favorece su cierre.³,⁴

Existen diferentes tipos de láser utilizados para tratar lesiones vasculares. Entre ellos se encuentra el Nd:YAG de 1064 nm, que puede alcanzar vasos situados a mayor profundidad y presenta una menor absorción por la melanina que algunas longitudes de onda más cortas.⁴

La evidencia disponible sobre Nd:YAG de 1064 nm se refiere a las características de esta longitud de onda y de la técnica, y no a un equipo comercial específico. La elección del láser y de sus parámetros debe adaptarse al tipo de vaso, su diámetro, color y profundidad, además del fototipo del paciente y de las características del equipo utilizado.³,⁴,⁷

¿Para qué tipo de vasos está indicado?

El láser puede utilizarse principalmente para determinados vasos pequeños y superficiales. Puede ser especialmente útil cuando los vasos son demasiado pequeños para ser tratados mediante una inyección convencional o cuando existen situaciones en las que la escleroterapia no resulta adecuada.⁴

En el caso del Nd:YAG de 1064 nm de pulso largo, la evidencia disponible respalda su utilización en vasos de las piernas de hasta aproximadamente 3 mm de diámetro.⁷

La indicación no depende únicamente del tamaño del vaso. También deben considerarse su profundidad, localización, color y las características de la piel.³,⁴

En las telangiectasias y venas reticulares de las piernas, la escleroterapia continúa siendo una de las principales opciones terapéuticas, mientras que el láser puede utilizarse como alternativa o en situaciones seleccionadas.⁴

¿Qué resultados se pueden esperar?

El vaso tratado no desaparece necesariamente de forma inmediata. Después del tratamiento se produce un proceso progresivo mediante el cual el organismo elimina los restos del vaso lesionado. La mejoría puede observarse durante las semanas posteriores y continuar evolucionando durante los meses siguientes.⁷

Puede ser necesario realizar más de una sesión, especialmente cuando existen múltiples vasos o áreas extensas. En algunos protocolos publicados con Nd:YAG de 1064 nm las sesiones se han separado aproximadamente 4 a 6 semanas, aunque el intervalo puede variar según las características de los vasos y la respuesta individual.⁷

Además, tratar los vasos visibles existentes no evita que puedan aparecer nuevos vasos con el paso del tiempo.⁹

Efectos adversos y contraindicaciones

Durante la aplicación puede sentirse calor, ardor o molestias en la zona tratada. Posteriormente pueden aparecer enrojecimiento, inflamación localizada o cambios transitorios en la pigmentación. Con menor frecuencia pueden producirse ampollas, quemaduras, alteraciones pigmentarias persistentes o cicatrices.³,⁴

La selección adecuada del paciente y de los parámetros del equipo es importante para disminuir el riesgo de complicaciones. Las pieles más oscuras o bronceadas presentan un mayor riesgo de alteraciones pigmentarias y cicatrices después de determinados tratamientos láser.³

Por este motivo, antes de realizar el procedimiento se debe valorar el estado de la piel, el fototipo, la exposición solar y las características de los vasos que se desean tratar. El procedimiento debe posponerse si existe una infección activa o una lesión cutánea importante en la zona y, cuando su finalidad es estética, habitualmente se evita durante el embarazo.³

Los pacientes que utilizan anticoagulantes o antiagregantes deben informarlo durante la valoración médica. Esta medicación no debe suspenderse por cuenta propia para realizar el tratamiento.

Escleroterapia líquida

¿Qué es y cómo actúa?

La escleroterapia consiste en introducir una sustancia esclerosante directamente dentro del vaso que se desea tratar. Uno de los agentes utilizados con este fin es el polidocanol.²

El esclerosante produce una lesión controlada de la capa interna de la vena, denominada endotelio. Esto desencadena un proceso que conduce al cierre progresivo del vaso y posteriormente a su transformación fibrosa.²

El tratamiento se realiza sobre vasos seleccionados y la circulación venosa continúa a través de otros vasos funcionales.²

¿Para qué tipo de vasos está indicada?

La escleroterapia líquida se utiliza principalmente para tratar telangiectasias y venas reticulares de las extremidades inferiores.²

La concentración y el volumen del esclerosante deben adaptarse a las características del vaso tratado. La elección del tratamiento no depende únicamente de su diámetro, sino también de su localización y de la situación del sistema venoso.²

Cuando existen vasos de diferentes calibres, puede ser necesario abordar primero los vasos de mayor tamaño relacionados con las telangiectasias y posteriormente tratar los vasos más pequeños.¹

¿Qué resultados se pueden esperar?

La desaparición visual de la vena no es inmediata. Después de la aplicación comienza un proceso progresivo de cierre y transformación del vaso. En estudios clínicos sobre telangiectasias y venas reticulares, los resultados se han evaluado durante las semanas posteriores al tratamiento y también a las 12 y 26 semanas.⁸

Es frecuente que sean necesarias varias sesiones. La cantidad dependerá de la extensión, cantidad y características de los vasos, así como de la respuesta individual de cada paciente. El intervalo entre sesiones se establece según la evolución clínica y los vasos que permanezcan visibles.²

La escleroterapia trata los vasos seleccionados, pero no elimina la predisposición a desarrollar nuevos vasos visibles en el futuro. Un estudio con seguimiento de tres años mostró que las telangiectasias pueden reaparecer después del tratamiento, con mayor frecuencia que las venas reticulares.⁹

Efectos adversos y contraindicaciones

Después de la escleroterapia pueden aparecer molestias leves, enrojecimiento, inflamación localizada, pequeños hematomas o induración en el trayecto de la vena tratada. También puede producirse hiperpigmentación y matting telangiectásico, que consiste en la aparición de una fina red de pequeños vasos alrededor de la zona tratada.²,⁵

Con menor frecuencia pueden producirse lesiones cutáneas, trombosis venosa superficial o profunda, reacciones alérgicas y otros eventos vasculares.²,⁵

Entre las contraindicaciones se encuentran la hipersensibilidad conocida al agente esclerosante y la presencia de un evento tromboembólico venoso agudo. También se consideran contraindicaciones absolutas determinadas enfermedades sistémicas agudas graves o infecciones, la isquemia crítica de la extremidad y antecedentes de eventos neurológicos o cardíacos graves relacionados con una escleroterapia previa.⁵

El embarazo, el período posparto y la lactancia, determinados estados de hipercoagulabilidad y algunas enfermedades sistémicas mal controladas requieren una valoración individual y pueden constituir contraindicaciones relativas.⁵

El antecedente de una trombosis previa no significa automáticamente que la escleroterapia esté contraindicada, pero requiere valorar el riesgo tromboembólico y la situación actual del sistema venoso antes de decidir el tratamiento.⁵

Los pacientes que reciben anticoagulantes o antiagregantes deben informarlo durante la valoración. Esta medicación no debe suspenderse sin indicación del médico responsable.⁵

Escleroterapia con espuma

¿Qué es y cómo actúa?

En la escleroterapia con espuma, el agente esclerosante se mezcla con un gas para formar una espuma antes de introducirlo en el vaso. La espuma desplaza temporalmente la sangre del interior de la vena y favorece el contacto del esclerosante con su pared.²

Al igual que en la escleroterapia líquida, el esclerosante produce una lesión controlada del endotelio que conduce al cierre progresivo del vaso y a su posterior transformación fibrosa.²

¿Para qué tipo de vasos está indicada?

La escleroterapia con espuma puede utilizarse para diferentes tipos de venas superficiales y varicosas. En particular, se ha utilizado para tratar venas de mayor calibre, y las guías actuales también contemplan su utilización en venas reticulares.²

En comparación con la forma líquida, la espuma permite un contacto más prolongado y directo del esclerosante con la pared vascular al desplazar la sangre del interior del vaso.²

Esto no significa que sea simplemente una escleroterapia «más fuerte» ni que sea adecuada para todos los pacientes. La elección entre líquido y espuma depende de las características del vaso y de la valoración clínica del paciente.²

¿Qué resultados se pueden esperar?

Después de la aplicación, la vena tratada atraviesa un proceso progresivo de cierre y transformación. Por este motivo, el resultado no debe valorarse inmediatamente después del procedimiento.²

Pueden ser necesarias varias sesiones, dependiendo de la extensión y características de las venas y de la respuesta individual. La necesidad de repetir el procedimiento y el intervalo entre sesiones se determinan según la evolución clínica y los vasos que permanezcan visibles.²

Efectos adversos y contraindicaciones

Los efectos locales pueden incluir molestias, hematomas, inflamación, induración, hiperpigmentación y matting telangiectásico.²,⁵

Con menor frecuencia pueden producirse trombosis venosa superficial o profunda, lesiones cutáneas, reacciones alérgicas y otros eventos tromboembólicos.⁵

Con la escleroterapia con espuma también se han descrito alteraciones visuales, cefalea y otros síntomas neurológicos transitorios. Estos eventos son poco frecuentes y se han comunicado con diferentes esclerosantes utilizados en forma de espuma, incluido el polidocanol y el tetradecil sulfato de sodio. Una revisión sistemática encontró que las alteraciones visuales descritas fueron transitorias.¹⁰

La presencia de determinados cortocircuitos cardíacos de derecha a izquierda se ha estudiado como uno de los posibles factores relacionados con algunos eventos neurológicos después de la escleroterapia con espuma, por lo que los antecedentes cardiovasculares y neurológicos deben considerarse durante la valoración médica.⁵,¹⁰

¿Se pueden combinar las técnicas?

Sí. El láser vascular, la escleroterapia líquida y la escleroterapia con espuma no son necesariamente tratamientos excluyentes.

En un mismo paciente pueden coexistir vasos de diferente calibre, profundidad y características. Por ello, puede ser necesario utilizar más de una técnica durante el tratamiento.¹,⁴

Por ejemplo, cuando existen venas reticulares asociadas a pequeñas telangiectasias, puede ser necesario abordar primero los vasos de mayor calibre y posteriormente tratar los vasos más pequeños.¹

La combinación y el orden de los tratamientos se determinan de forma individualizada después de la valoración médica.

Valoración previa al tratamiento

Antes de iniciar un tratamiento vascular es importante realizar una evaluación médica. Además del tamaño, distribución y características de las venas visibles, deben tenerse en cuenta los síntomas, los antecedentes personales y los factores de riesgo que puedan sugerir la presencia de una enfermedad venosa subyacente.¹

En determinados pacientes puede ser necesario realizar una ecografía dúplex. Este estudio permite evaluar el sistema venoso y detectar alteraciones como reflujo u obstrucción que pueden influir en la planificación del tratamiento.¹

La necesidad de realizar este estudio depende de los hallazgos de la evaluación clínica y del tipo de enfermedad venosa que se sospeche. En pacientes con várices y sospecha de enfermedad venosa significativa, la evaluación mediante ecografía dúplex tiene un papel importante en el estudio del sistema venoso.¹

Cuidados después del tratamiento

Los cuidados posteriores dependen de la técnica realizada y de las características de cada paciente.

Después de la escleroterapia puede indicarse compresión mediante medias o vendajes. La duración depende del tipo de vaso y del procedimiento realizado; en un estudio sobre telangiectasias y venas reticulares, el uso de medias de compresión durante 3 semanas mejoró el resultado del tratamiento.¹¹

También puede recomendarse mantener una actividad física habitual, como caminar, evitando períodos prolongados de inmovilidad.²

Después del láser vascular es especialmente importante proteger la zona tratada de la exposición solar y evitar el bronceado. No existe un único período de protección solar aplicable a todos los tratamientos, ya que depende del tipo de láser, los parámetros utilizados y la respuesta de la piel. Debe mantenerse una fotoprotección adecuada durante la recuperación y seguir las indicaciones médicas antes de volver a exponer directamente la zona tratada.³

Es importante respetar las indicaciones dadas después de cada sesión y consultar ante la aparición de síntomas que no correspondan a la evolución esperada.

En Clínica Présage®, estos tratamientos son realizados por un médico después de una valoración individual. Según las características de los vasos y de cada paciente, pueden utilizarse láser vascular transcutáneo, escleroterapia líquida y escleroterapia con espuma.

Un tratamiento adaptado a cada paciente

Las venas visibles de las piernas no constituyen un único problema y, por lo tanto, tampoco existe un único tratamiento adecuado para todos los casos.

El láser vascular, la escleroterapia líquida y la escleroterapia con espuma permiten abordar vasos con diferentes características. La elección se realiza después de una valoración médica, teniendo en cuenta el tipo de vaso, su calibre y profundidad, la situación del sistema venoso y las características particulares de cada paciente.

El objetivo es seleccionar la técnica más adecuada para cada caso y establecer expectativas realistas sobre los resultados.

Preguntas frecuentes

1- ¿Duele el tratamiento?

Puede producir molestias, aunque la intensidad depende de la técnica y de la sensibilidad de cada paciente. Con el láser puede sentirse calor o ardor y durante la escleroterapia se sienten los pequeños pinchazos de las inyecciones.³,⁴

2- ¿Cuántas sesiones necesito?

No existe un número igual para todos los pacientes. Depende de la cantidad, tamaño y distribución de los vasos, de la técnica utilizada y de la respuesta obtenida. Por eso, el número de sesiones se determina de forma individual.²,⁷

3- ¿Cuándo voy a ver los resultados?

Los resultados son progresivos y no deben valorarse inmediatamente después del procedimiento. La mejoría puede comenzar a observarse durante las primeras semanas y continuar evolucionando durante los meses posteriores.⁷,⁸

4- ¿Cuánto tiempo se espera entre sesiones?

Depende de la técnica y de la evolución de los vasos tratados. En algunos protocolos con Nd:YAG de 1064 nm se utilizan intervalos aproximados de 4 a 6 semanas; en escleroterapia el momento de repetir el tratamiento se decide según la evolución clínica.²,⁷

5- ¿Puedo tomar sol después?

Después del láser vascular debe evitarse el bronceado y utilizarse una fotoprotección adecuada para disminuir el riesgo de alteraciones pigmentarias. El tiempo exacto depende del tratamiento realizado y de la recuperación de la piel.³

6- ¿Las arañitas y varículas pueden volver a salir?

Sí. El tratamiento actúa sobre los vasos seleccionados, pero no elimina la predisposición a desarrollar otros nuevos. Por eso pueden aparecer nuevas telangiectasias o varículas con el tiempo.⁹

7- ¿Quién no puede realizarse una escleroterapia?

Existen contraindicaciones absolutas, como la alergia conocida al esclerosante o un tromboembolismo venoso agudo. El embarazo, la lactancia, los antecedentes de trombosis y determinadas enfermedades o factores de riesgo requieren una valoración individual antes de indicar el procedimiento.⁵

8- ¿Puedo realizarme el tratamiento si tomo anticoagulantes o antiagregantes?

Debe informarse al médico durante la valoración. El medicamento, el motivo por el que se utiliza y el riesgo individual deben tenerse en cuenta antes de decidir el tratamiento. Estos medicamentos no deben suspenderse por cuenta propia.⁵

9- ¿Todas las várices pueden tratarse con láser transcutáneo?

No. Las várices de mayor calibre pueden estar relacionadas con alteraciones del sistema venoso y requerir otro abordaje. En estos casos, la valoración médica y, cuando está indicada, la ecografía dúplex permiten determinar cuál es el tratamiento adecuado.¹

Fecha de corte de búsqueda bibliográfica: 28/9/2026

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye una consulta médica presencial.

Bibliografía

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Autora: Dra. Sandra Comendador Ferrales, Reg. Prof. 213988

Revisión médica: Dra. Elisa Yoshimoto López, Reg. Prof. 130791

Fecha de revisión: 1/10/2026

Próxima revisión prevista: 1/10/2027

Código de documento: PRE-BMP-007

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